Jon Burns – Convirtió a hinchas del fútbol en soldados del bien

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Por Kathleen Toner, CNN

(CNN) – Más que cualquier jugador de fútbol, los aficionados fueron el centro de atención del Mundial en Brasil.

Durante el mes competencias, los aficionados se pusieron los colores de su país, se pintaron la cara, gritaron sus canciones, se alegraron con sus victorias y lloraron sus derrotas.


“No importa si estás en el país anfitrión o lo ves por televisión desde casa… te atrapa”, dijo Jon Burns, un apasioado del fútbol inglés. “Me encanta la pasión”.

Burns ha hecho que su misión sea convertir ese fervor en algo más. Lionsraw, su organización sin fines de lucro con sede en el Reino Unido, moviliza a los aficionados al fútbol para trabajar de voluntarios en las ciudades que son sede de la Copa del Mundo y otros torneos importantes.

Los voluntarios han ayudado a casi 6.000 niños, por medio de clínicas de fútbol, programas educativos y proyectos de construcción.

“Hacemos giras de fútbol con una diferencia”, explica Burns, de 48 años. “Tienen la oportunidad de ver el juego, tomar cerveza en un bar… pero gran parte del tiempo, ayudamos a personas que lo necesitan”.

La idea se le ocurrió hace casi 10 años, sentado en un estadio lleno durante un partido.

“De pronto vi a todos los aficionados a mi alrededor y… era como un ejército sin explotar”, cuenta. “Y empecé a hacerme la siguiente pregunta: ‘¿Qué podía hacer yo para movilizar a algunas de estas personas y hacer una buena obra?'”

Desde el año 2006, el grupo de Burns ha reclutado a más de 500 voluntarios para trabajar en proyectos de construcción, programas educativos y clínicas de fútbol que han ayudado a casi 6.000 niños.

“El fútbol siempre ha tenido la capacidad de romper barreras”, afirma. “Nosotros lo llevamos un paso más allá”.

Una buena obra en Brasil

El mes pasado, Burns y su equipo llevaron a casi 300 voluntarios a Curitiba, una de las 12 ciudades anfitrionas de la Copa del Mundo este año. El proyecto principal era construir un complejo educativo para Futebol de Rua, un programa extra-curricular que atiende a niños de las zonas pobres en las afueras del centro de la ciudad.

Oscar Muxfeldt Neto, uno de los fundadores del programa, no podía creerlo cuando Burns ofreció ayudar a su organización en 2012.

“El hecho de que vengan y hagan esto por nosotros, por los niños… sigue siendo un sueño”, comenta. “Éste es el espíritu de la Copa del Mundo”.

Las instalaciones (donde se ofrecerán tutorías, clases de fútbol, clases de arte y música a más de 500 jóvenes en riesgo) deberían estar listas para entrar en funcionamiento a fin de año. Burns y sus voluntarios regresarán ahí para dar clases de inglés y ser entrenadores de fútbol en los próximos años.

“Cuando invertimos en un lugar, no es por un proyecto. Es una inversión a largo plazo”, señala Burns. “La Copa del Mundo es solo el primer paso para entrar a un país. Para nosotros, es una plataforma”.

Al igual que muchos países donde se han llevado a cabo importantes torneos deportivos, en Brasil hubo protestas a lo largo del año pasado por los aproximadamente 11.000 millones de dólares destinados a proyectos que no necesariamente han mejorado los servicios públicos del país. Mientras Burns trata de evitar la política, cree que su trabajo ayuda a las comunidades que no se han beneficiado económicamente de los juegos.

“Tratamos de crear oportunidades para la gente local”, dice Burns. “No estamos aquí para salvar a nadie o para solucionar nada. Estamos aquí para poner de nuestra parte”.

Encendiendo una pasión

Si bien Burns quiere ayudar a los que lo necesitan, también espera inspirar algo más profundo entre sus voluntarios, muchos de quienes nunca antes habían hecho algo parecido.

Voluntarios de 12 países llegaron a Brasil para trabajar con Lionsraw; la mayoría del Reino Unido, Francia, Australia y Estados Unidos. Burns cree que el amor que comparten por el fútbol les da un vínculo instantáneo que se fortalece a medida que trabajan por un objetivo en común.

“Luego de un par de días, son parte de un equipo, un equipo unido. Hay mucha diversión, muchas bromas, y los chicos se hacen amigos para toda la vida”, comenta.

Dominic Casciata, de 27 años, nunca había sido voluntario con Lionsraw en Brasil. Este entrenador de fútbol, nacido en Londres pero que ahora vive en Nueva York, pasó ocho días trabajando con el grupo.

“Es una sensación increíble”, dice Casciata. “Algunos amigos voluntarios y yo tenemos planeado regresar una vez esté terminado el proyecto para verlo en todo su esplendor”.

Chris Hearn, de 48 años, ayudó a construir un orfanato con el grupo en Sudáfrica durante la Copa del Mundo en 2010. Esta vez, viajó con su hijo de 20 años.

“Cuando regresé de Sudáfrica, él vio la diferencia en mí”, recuerda Hearn. “Por eso quiso participar”.

Hearn y su hijo tuvieron una experiencia tan buena que ahora Hearn planea llevar a su esposa e hija al próximo viaje de Lionsraw en Francia en 2016.

Para Burns, esa es precisamente la idea.

“Muchas personas vienen y en cierta forma se sienten identificados”, dice. “Esa es nuestra meta… Y es un movimiento”.

“Tratamos de aprovechar la pasión de los aficionados al fútbol para hacer una diferencia”.

¿Quieres involucrarte? Ingresa a los sitios web de Lionsraw y entérate de cómo puedes ayudar: Gran Bretaña / Estados Unidos.

 

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