Las várices y sus remedios caseros

Las venas de las piernas tienen válvulas que facilitan el flujo de la sangre hacia el corazón y, a la vez, evitan que ésta retorne o baje por su propio peso

Sin embargo, cuando estas válvulas funcionan deficientemente, la sangre refluye hacia las venas y hace que éstas se dilaten o inflamen; condición que se conoce como várices.

Las várices presentan los siguientes síntomas

Piernas pesadas y cansadas

Calambres musculares

Fuertes dolores en las piernas

En las mujeres, las várices son muy frecuentes durante el embarazo, pero también suelen manifestarse, tanto en mujeres como en hombres, cuando se realizan trabajos que requieren levantar grandes pesos o permanecer mucho tiempo de pie.

Remedios caseros para las várices

Remedio casero para las várices #1: Alternar con la ducha agua fría y caliente iniciando en los tobillos y luego se sube por toda la pierna. Se van alternando unos segundos de agua fría y unos segundos de agua caliente. Se termina con agua fría. El efecto que produce el calor (vasodilatación) con el frío (vasoconstricción) aumenta la circulación venosa.

Remedio casero para las várices #2: Hervir, durante 10 minutos a fuego lento, 40 gramos de corteza de Indias en un litro de agua, Deja enfriar, colar y beber unos dos vasos al día.

Remedio casero para las várices #3: Hacer una infusión con 30 gramos de rizoma de rusco, 30 gramos de ginkgo biloba, 15 gramos, de hojas de hamamelis, y 10 gramos de flores de espino blanco.   Mezclar todo, poner una cucharadita en una taza y agregar agua hirviendo.  Después, dejar reposar unos 7 a 10 minutos, colar y tomar dos tazas al día.

Remedio casero para las várices #4: Realizar una decocción, durante 15 minutos, de 50 gramos de toronjil en 1 litro de agua. Tomar 2 tazas diarias por 20 días seguidos.

Remedio casero para las várices #5: Hacer una decocción, durante 10 minutos, de 20 gramos de raíz de ortiga en 1/2 litro de agua.  Beber una o dos tazas diarias   Igualmente, resulta efectiva la aplicación de esta decoción, de forma externa, en baños de piernas.

Recomendaciones naturales

Evitar el estreñimiento, ya que se fuerza las venas de la parte inferior del cuerpo, y, con el tiempo, puede promover el desarrollo de venas varicosas en las piernas.  Por tal motivo, se debe incluir en la dieta alimentos ricos en fibra como. frijoles, frutas y verduras, y cereales integrales.

Consumir frutas y verduras como el ajo, la col y, la remolacha que evitan el aumento del colesterol y los triglicéridos en la sangre (que suelen formar placas de grasa que obstruyen el paso de la sangre por los conductos sanguíneos).

Caminar, al menos de 30 a 45 minutos diarios, es un ejercicio muy efectivo para movilizar la circulación de las extremidades inferior especialmente si se hace de forma rápida procurando contraer lo más posible los músculos de las pantorrillas.

Elevar las piernas colocándolas sobre una mesa u otro mueble para descansar durante el día.  Igualmente, se puede sentar frente a la pared y apoyar en ella los pies a la mayor altura posible. También, se debe dormir elevando los pies de la cama unos 15 centímetros.

Evitar el uso de pantalones, cinturones u otras prendas de vestir muy ajustadas o apretadas al cuerpo que dificulte la circulación.  Resulta mejor utilizar ropa holgada que deje libre el paso de la sangre.

Procurar dar movimiento circulares en los tobillos para activar la circulación a las piernas.

Evitar los masajes enérgicos y profundos (como los que se aplican en los casos de celulitis), ya que pueden provocar vasodilataciones y ruptura de los capilares lo cual agrava el problema de las várices.  En su lugar, aplicar un masaje suave y leve en las piernas y pies para estimular la circulación.

Practicar la natación, ya que, el agua de la piscina, al ofrecerle resistencia al cuerpo, proporciona un masaje natural muy beneficioso para la circulación sanguínea.

Usar medias elásticas que compriman las venas afectadas y controlen la dilatación de los vasos sanguíneos.

Evitar los baños prolongados, principalmente en bañeras, a una temperatura mayor de 37 grados centígrados.

Mantener un control estricto del peso.

Evitar zapatos que aprieten los pies o aquéllos con tacones demasiados altos.

Evitar apoyar una pierna sobre otra mientras o cruzarlas mientras se permanece sentado.

Evitar permanecer mucho tiempo de pie o sentado.

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