Un clásico renovado

De chica cuando me preguntaban cuál era mi plato preferido siempre respondía “milanesas”… y si me lo preguntaran ahora volvería a responder lo mismo. Este clásico de todos los hogares nos ofrece una herramienta valiosa para incorporar alimentos saludables: la practicidad. Otra magia de las milanesas es que gustan a toda la familia (grandes y chicos), por lo que podemos presentarlas como plato principal en cualquier ocasión.

En esta nota les propongo animarse a reinventar y a probar nuevas y nutritivas variantes:

 

* El rebozado es la condición infaltable para crear milanesas, tradicionalmente las hemos vestido de pan rallado, pero podemos incorporar nuevos alimentos que se usan de rebozadores, como el salvado de avena y el germen de trigo. Se pueden mezclar o usarse separados. Quedan crocantes, aportan fibras, nutrientes esenciales y dan saciedad. La avena es muy importante para chicos, deportistas y ancianos.

 

* Los condimentos son otra gama creativa para jugar con la imaginación, pueden salarlas con gomasio (sal de sésamo que se prepara con 14 cucharaditas de sésamo integral tostado, procesado con 1 cucharadita de sal marina), macerarlas en jugo de limón, agregarles hierbas aromáticas y pimienta de cayena (es un grano rojo que le da un sabor único y se consigue en dietéticas).

 

* Dentro del huevo pueden sumar semillas: lino, sésamo y chía, quedarán unidas al rebozador aportándole gran valor nutritivo. También pueden mezclar las semillas directamente con el salvado de avena o el germen de trigo.

 

* Las milanesas también pueden realizarse de granos y de vegetales: arroz yamaní, lentejas, quinua, mijo, etc (el grano se hierve, se cuela bien, se mezcla con un poquito de harina integral para ligar, se condimenta, se le da forma y se empana). Los vegetales dan milanesas coloridas y de lo más variadas, una opción ideal para que los chicos coman verdura son las milanesas de espinaca, se cocinan las hojas al vapor, se mezclan con morrón bien pero bien picadito, cebolla de verdeo, sal marina y un huevo, luego le dan forma de bolita, las aplastan, las pasan por avena y al horno. Otra opción son las rodajas de calabaza, las berenjenas, los zapallitos o las pencas de remolacha y acelga.

* Con respecto a las milanesas de soja, fíjense que deben tener el sello certificador de “producto orgánico”, es la única manera de garantizar que el grano no es un transgénico.

* Recuerden que la proporción en el consumo de los alimentos es lo que nos va a dar el equilibrio en el organismo y en el peso por lo que las milanesas deben representar el 30-40% del plato, el 60-70% restante se ocupará con vegetales de todos los colores (crudos en ensaladas o cocidos en purés).

 

* La papa no es un buen compañero de ruta de las milanesas de carne… conviene hacer purés de otros vegetales como calabaza, zapallo o zanahoria.

 

De cereales, con semillas o de verduras… las milanesas siguen siendo mi plato preferido porque nutren, aportan variedad y nos recuerdan que siempre podemos reinventarnos.

 

Para novedoso… que mejor que un clásico.

Que tengan un hermoso fin de semana!

Vía: Revista Sophia 

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